Orgia de lesbianas
Enviado por achorro en 05-febrero-2008
Soy Sandra de nuevo y continuo contando mis historias como interventora en Buenaventura, para la etapa de acabados en el proyecto de la Superbun contrataron a María Teresa una arquitecta especialista. Era un secreto a voces que ella era lesbiana y muy mujeriega, aunque su pareja formal era Yona, tenía su rollo con Adriana que coincidencialmente estaba trabajando en el puerto en otro proyecto por lo que para María Teresa este trabajo era fenomenal porque podían estar juntas prácticamente todo el día. Las dos eran súper bien, muy chéveres. Al principio sólo hablamos del trabajo, pero luego empezamos a hablar de nosotras y de otras cosas, rápidamente entré en confianza, eran muy cálidas y me empezaron a tratar como si nos conociéramos de toda la vida.
Bueno, a mediados de la semana María Teresa me comentó que en el puente del fin de semana iban a trabajar en unos asuntos del proyecto de Adriana y me invitaba porque podía aprender mucho, habían acordado trabajar el viernes, cosa que al principio no me gustó mucho, ya que para ese puente yo ya tenía otros planes, pero bueno, como ellas se empeñaron tuve que aceptar. Los padres de Adriana tenían una casa en la Bocana así que ella nos propuso pasar el fin de semana en la playa y mientras estuviésemos ahí haríamos el trabajo. Al final acordamos irnos para la playa el viernes en la tarde. En media hora llegamos a la casa, realmente me sorprendí, sencillamente era espectacular, inmensa, toda una mansión. Era de noche, así que no hicimos mucho, Adriana me mostró la casa. Me comentó también que realmente estaríamos muy solas ya que como era baja temporada no había mucha gente alrededor. Aunque había dos cuartos de huéspedes Adriana nos preguntó si queríamos dormir cada una en su cuarto o si preferiríamos dormir todas juntas en el suyo. María Teresa se me adelantó y dijo que mejor todas juntas para que así pudiéramos conversar al acostarnos. Yo acepté. La habitación de Adriana era muy grande y linda. Empezamos a acomodar nuestras cosas en el closet y Adriana nos dijo que luego iríamos a algunos de los otros cuartos para traer dos camas más. Ambas asentimos, pero como ya teníamos hambre fuimos primero a ver qué preparábamos para comer.
La velada la pasamos maravillosamente, cocinamos juntas, comimos y luego seguimos hablando de nosotras, nos contamos muchas cosas. Cada minuto que pasábamos nos llevábamos mejor y yo sentía que me compenetraba más con ellas. Tomamos algunas cervezas mientras hablábamos y así perdimos la noción del tiempo. De pronto miré mi reloj y me di cuenta que eran las 2:00 a.m. Se lo hice saber y decidimos irnos a dormir. Realmente estábamos cansadas. Cuando entramos a la habitación recordamos que no habíamos traído las otras camas. Las tres nos miramos y nos dio pereza ir a buscarlas, así que decidimos dormir todas en la cama de Adriana, total, era una cama matrimonial inmensa y todas cabíamos perfectamente. Yo me metí al baño un momento para cambiarme y ponerme una pijama de tiritas que había llevado y cuando salí ya mis amigas estaban en la cama. Me acerqué y cuando me estaba metiendo bajo las sábanas me di cuenta que ambas estaban desnudas, no le di importancia a eso y me acosté. Aunque seguimos hablando, rápidamente nos quedamos dormidas.
Esa noche hizo mucho calor. Miré mi reloj, eran las 5:30 a.m. Pensé en darme una ducha y mientras me estiraba miré hacia el otro lado de la cama y mis amigas no estaban. Eso me extrañó mucho así que me levanté de inmediato y las comencé a buscar. Cuando salí del cuarto oí el ruido de una ducha así que fui directamente al baño. Imaginé que las chicas tendrían tanto calor como yo y decidieron ducharse también. Cuando llegué al baño la puerta no estaba cerrada, así que la empujé suavemente y entré sin hacer ruido y lo que vi me excitó. María Teresa y Adriana se estaban duchando juntas, ambas estaban disfrutando del agua que caía sobre sus cuerpos. Podía ver que Adriana tenía sus manos puestas en las caderas de María Teresa, mientras ésta le enjabonaba los senos. Cada vez me excitaba más y más. María Teresa pasaba el jabón por todo el cuerpo de su amiga. Cuando le enjabonó la espalda ambas quedaron totalmente abrazadas. De pronto Adriana puso su cara frente a la de María Teresa, y le estampó un beso. Yo estaba sobrecogida ante aquella visión, pero de pronto oí que María Teresa le decía a Adry que mejor se apuraban porque Sandra se podía despertar. Sentí miedo de que las chicas se dieran cuenta que las estaba espiando así que rápidamente salí del baño y corrí hasta la cama. Me metí bajo las sábanas y me hice la dormida toda pierniabierta. Al rato sentí que mis dos amigas llegaban a la cama. De pronto sentí como muy delicadamente María Teresa asomaba su rostro sobre mi hombro, seguramente para verificar si aún dormía. Yo cerré mis ojos y traté de parecer lo más dormida posible y creo que se lo creyó. Al rato me quedé dormida de verdad.
Cuando me volví a despertar ya eran las 10:00 a.m. Nuevamente mis amiguitas no estaban en la cama. Al bajar por las escaleras oí voces en la cocina. Y en efecto ahí estaban las dos haciendo el desayuno. Ambas en camisetas y descalzas.
- Épale loca, al fin te despertaste -me dijo María Teresa-, ven que vamos a desayunar.
Todo parecía normal. Ambas me hablaban como si nada hubiera pasado, así que asumí que no se habían dado cuenta. Mientras ellas me hablaban, yo pensaba en lo que había visto, y en lo lindas que se veían. Pensaba en lo mucho que me gustaría tener algo con ellas, pero no sabía cómo reaccionarían. Tal vez eran novias y no les gustaría un trío. Además me caían muy bien como amigas y no pensaba arriesgar eso. Así que pensé que si algo iba a pasar sería mejor que ellas tomaran la iniciativa. Bien, así pasó el sábado, nos pusimos de lleno a hacer el trabajo y eso ocupó todo nuestro día. El trabajo realmente era muy extenso y nos llevó hasta el domingo terminarlo. Para ese entonces no había vuelto a pasar nada entre mis amigas, al menos nada que yo percibiera. De hecho, ya para ese momento me había hecho a la idea de que ya no iba a pasar nada, así que trataba de conformarme con disfrutar de su compañía y de lo chéveres que eran conmigo. Ya eran como las 5:00 p.m del domingo cuando terminamos el trabajo y estábamos súper cansadas así que fuimos a descansar un rato. Esta vez yo fui la primera que me desperté y ya eran las 11:00 p.m. Cuando miré a mis amigas aún dormían. María Teresa que dormía en medio, estaba abrazando por la espalda a Adry. Me quedé un rato mirándolas, se veían muy hermosas y me provocaba comérmelas a besos. Pensé en despertarlas, así que fui a la cocina y busqué unas cervezas.
Tomé una de las botellas y se la pasé por la espalda a María Teresa. Lanzó un gemido muy rico mientras se despertaba estremecida por el frío. Adry también se despertó con el movimiento.
- Arriba niñas -les dije- hay que celebrar que ya terminamos el trabajo.
- ¿Qué pasa...? -decía Adriana aún medio dormida.
- Esta loca que me puso esta cosa en la espalda -decía María Teresa mientras se sentaba en la cama.
- Sí vamos, vamos, arriba las dos...
Puse un CD de salsa a todo volumen, luego me monté en la cama de nuevo y empecé bailar al ritmo de la música. Ambas me miraban y se reían. Al empezar la otra canción tomé a María Teresa de las manos y la hice pararse para que bailáramos juntas, bailábamos muy juntas, de pronto ella me puso sus brazos sobre mis hombros así que yo le puse mis manos sobre sus caderas. Miré a Adry y ella nos miraba muy pícaramente mientras seguía bebiendo. Al rato se paró y se unió a nosotras. Nos bajamos de la cama, pero seguimos bailando y tomando trago. Después de un largo rato de bailar estábamos exhaustas y algo mareadas. Yo les propuse que fuéramos a la playa y ambas aceptaron.
Fuimos a buscar nuestros trajes de baño. Ellas se desnudaron delante de mí y yo hice lo mismo. Ambas eran muy hermosas. Adry tenía sus senos redonditos y paraditos. Sus pezones eran pequeños y rozados. Los senos de María Teresa eran un poco más pequeños que los de Adry y sus pezoncitos eran marrones como los míos. María Teresa estaba totalmente depilada, pero Adry sí tenía algunos vellitos sobre su monte. Los culos de ambas eran redondos y respingones. No pude evitar mirarlas descaradamente ya sin importarme si se daban cuenta o no. Mi sorpresa vino cuando noté que ellas también me miraban así. Nos terminamos de poner nuestros bikinis, metimos en un bolso tres toallas y salimos por el patio hacia la playa. Era una noche clara y la luna se reflejaba en el agua. Adry y yo instintivamente miramos a los alrededores buscando gente, y para nuestra suerte no se veía nadie cerca. De inmediato las tres nos metimos al agua tomadas de las manos. Nos adentramos en el agua hasta que nos llegó un poco más arriba del ombligo. Ahí empezamos a jugar a empujarnos y a mojarnos todas. Y en medio de ese jugueteo vino una ola y nos sorprendió. Cuando pude sacar mi cara a la superficie vi que la ola le había quitado el sostén a María Teresa. Las tres nos reímos mucho y tratamos de localizarlo, pero fue inútil. En un descuido María Teresa se me acercó por la espalda y me soltó el mío y me dijo que si ella se tenía que bañar desnuda, entonces todas lo haríamos. Yo acepté riéndome y entonces ambas nos fuimos contra Adry y le quitamos el suyo, sólo que a ella le quitamos el bikini completo. Eso inició un juego de desnudos, ahora contra María Teresa, y al final ellas dos vinieron contra mí y me dejaron desnuda. Seguíamos jugando, empujándonos hasta que de pronto vi como Adry se fue contra María Teresa y la abrazó. Las dos chicas empezaron a acariciarse muy eróticamente. Sus pechos estaban unidos unos contra otros. María Teresa acercó sus labios contra los de su amiga y se besaron. Yo las miraba encantada cómo sus labios se deslizaban unos sobre los otros. Abrían las bocas para meterse sus lenguas. María Teresa subió sus brazos y rodeó el cuello de Adry mientras ésta la abrazó por la cintura. Cada vez sus cuerpos se pegaban más y más durante ese beso que no parecía tener fin. María Teresa comenzó a subir una de sus piernas y la posaba sobre las nalgas de Adry como para tratar de subirse en ella, pero el movimiento del mar se lo impedía. ¡¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhh!!!... ¡¡Ahhhhhhhhhh!!... ¡¡¡aaaaahhh!!!... De pronto una ola fuerte nos golpeó y las separó.
Las chicas me miraron sonriendo maliciosamente. Podía ver la pasión en sus ojos. Se me acercaron, Adry se puso a mi espalda y María Teresa frente a mí.
- Sandrita no te asustes, no nos tengas miedo, verás que lo vamos a pasar muy rico -me dijo María Teresa mientras me miraba fijamente -.
Claro, ellas no sabían que a mí también me gustaban, y se me ocurrió que les seguiría el juego haciéndome la inocente.
- ¿Qué me van a hacer? -les pregunté- .
- Te vamos a hacer feliz -me susurró Adry al oído mientras me empezaba a morder la oreja-. - ¡aaaaaaaaaaahhhhhhhh...! Ohhh... ¿de veras... no te importa...? mmmhhhhhh.....María Teresa acercó su rostro al mío y después de un instante unió sus labios a los míos. Fue rico sentir la humedad y el calor de sus labios. Se resbalaban por los míos y a su vez me los apretaba. Sentía como el calor de su boca poco a poco iba entrando a la mía, mientras sentía como la lengua de Adry se metía en mi oreja. Adry se apretó a mi espalda y María Teresa a mi pecho. Estas loquitas estaban haciendo un sándwich conmigo. Sentía cómo la cosita de Adry me empujaba fuerte por mi culito mientras los pezones de María Teresa se clavaban sobre los míos. Los besos de María Teresa me tenían extasiada y mucho más cuando empecé a sentir que su lengua se abría paso dentro de mi boca. Mi lengua la recibió gustosa y comenzaron a jugar. -mmmhhhhhh... sí.... cómo me gusta... ahhhhhhhhhhhh... - suspiré - es maravilloso... mmmhhhhhh... qué dulce.... - estás ardiendo Sandra... - - Mmm... y es tan apretado...Mientras ya la boca de Adry estaba en mi cuello lamiéndome y chupando e incluso mordiéndome como una vampira. Uuuufff, yo estaba ya totalmente entregada, nunca había estado en una situación así y mucho menos con dos mujeres a la vez. No sabía qué hacer, sólo quería dejar que esas dos dulzuras me comieran viva. - mmmhhhhhh... lo siento... derretirse.... aaaaahhh... me acaricia... siiii.... el agua me acaricia por dentro... qué fría... y tu lenguaaaaaahhhhh... tan cálida..... Ohhh, siiii,... aaaaaaaaaaahhhhhhhh... qué placer,.....
Yo subí mis brazos al cuello de María Teresa y ésta bajó sus manos primero a mis caderas y luego se fue resbalando hacia mis nalgas. Ahí se encontraron con las de Adry que hacía rato ya me estaba metiendo unos deditos entre las nalgas para acariciarme mi ojete. Ambas parecieron ponerse de acuerdo y de pronto las manos de Adry se pusieron debajo de mis nalgas y las de María Teresa detrás de mis muslos. Juntas empezaron a subirme. Entendí lo que querían hacer así que se los facilité. Subí rápidamente mis piernas a las caderas de María Teresa y la rodee con ellas en candado. Ambas seguíamos besándonos como locas mientras yo rodeando su cuello con mis brazos enredaba mis dedos en su cabello. Adry comenzó a lamerme la parte superior de la espalda mientras me arañaba suavemente las nalgas. En esa situación duramos unos cuantos minutos. Yo metía mi lengua casi hasta la garganta de María Teresa y nos chupábamos gustosas, Adry me chupaba y mordía la espalda el cuello y mi nuca. Después de un rato separamos nuestras bocas un poco para poder respirar. Ambas estábamos aceleradísimas. Mientras nos separábamos yo le mordí con malicia el labio inferior. Ella arremetió contra mi cuello y empezó a mordérmelo. Sentí cómo uno de los dedos de Adry comenzaba a entrarme por el culo, eso hizo que arqueara un poco la espalda hacia atrás. María Teresa de mi cuello siguió bajando hasta mis senos. Comenzó primero a lamérmelos y besarlos muy dulcemente, luego posó sus labios sobre uno de mis pezones y me empezó a chupar. Ella abría toda la boca para tratar de meterse toda mi teta en la boca, era divino sentir esa sensación. Sus dientes me mordían y yo apretaba más mis piernas a sus caderas. Adry me tomó el cabello halando mi cabeza lo más atrás posible. Acercó su rostro al mío y me besó. Esos labios gruesos y húmedos me fascinaron, estaban calientes. Rápidamente me metió su lengua en la boca. Me tenía al borde. Sus besos eran muy intensos, me metía la lengua por todos lados como si quisiera explorarme, sentí cómo me lamía el paladar, los dientes y en general toda mi boca. Sentía que quería metérmela más, así que abrí mi boca lo más que pude. Prácticamente tenía la boca de Adry dentro de la mía. Yo gemía como loca, pero mis gritos se ahogaban en la boca de mi amiga. Yo estaba en el cielo, ambas chicas me tenían a mil, no sabía cuánto más podría soportar esa situación. Tenía mi cuquita súper caliente, pero de pronto sin darnos cuenta nuevamente nos llegó una ola que nos cubrió y nos revolcó a las tres.
Al recuperarnos Adry sugirió que regresáramos a la playa y ambas la seguimos. Salimos las tres desnudas del agua. Sacamos las toallas del bolso y las extendimos en la arena. Las tres nos echamos muy juntitas conmigo en el medio. No me dejaron ni respirar. Adry comenzó a lamerme los senos y María Teresa metió su cara entre mis piernas. Comencé a gemir nuevamente al sentirla lamerme el clítoris. - así es... como te gusta, ¿verdad?... Mmm... Esto... es lo mejor.... aahh... que me ha pasado... nunca, mmmmm...Fue alucinante sentir cómo me lo chupaba. Con sus dedos me separaba mis labios. Su lengua se desplazaba por mi raja y sentía cómo entraba y salía de mí. Comenzó a darme apasionados besos en mi cuca. Besaba mis labios vaginales como si fuera mi boca y mis labios y clítoris le respondían. Cada vez que metía su lengua en mi cueva, comenzaba a hacer movimientos circulares con ella dentro de mí. Eso era algo que no podía soportar, estaba toda húmeda y sentía que el orgasmo estaba muy cerca. Adry por su parte me chupaba desesperadamente mis tetas alternativamente. Me las mamaba muy fuerte como si quisiera hacer brotar leche de ellas. Aaaaaaaaaaahhhhhhhh!!!... Ahhhhhhhhhh!!... aaaaahhh!!!... Ahhhhhhhhhh!... ssiiiiiiii... qué bueeeeennnoooohhhhh...ssssssiiiiii..., aassííí..., dale aassííí..., ahhhhh... ahhhhh... Las dos estaban dándome demasiado placer, yo ya no podía controlar mi cuerpo y sin parar de gemir recibí aquel orgasmo que me hizo convulsionar. ¡Por fin! ahhhhh... ¡siiiiiiii...! ¡Ahora sí me vengoooooohhhhh...! aaaaaaaaaaaaassííí... ¡ahhhhh...! ¡Que buenooohhh...! aaaahhhhh... siiiiiiii...Sentí cómo un río de flujos emanaba desde mis entrañas bañando toda la cara de María Teresa. Ella con su boca abierta trató de tomar lo más que pudo. Mi cuerpo siguió estremeciéndose durante varios segundos y las chicas aún así no se separaban de mí. Cuando el orgasmo fue desapareciendo todo mi cuerpo se relajó y mis piernas y brazos cayeron débilmente sobre la arena. En ese momento ambas separaron sus bocas de mi cuerpo y me miraron con lujuria.
- Te dije que te haríamos feliz, Sandry, pero aún falta -me dijo Adry mientras me acariciaba con su mano la mejilla.
- Porfa, déjenme descansar un poco, no puedo más -les dije casi sin aliento.
Pero las muy putas no me hicieron caso y entre las dos me tomaron por las piernas y me pusieron boca abajo. Una vez así comenzaron a lamerme todo el cuerpo. Sentía esas dos lenguas desplazarse por mi espalda de arriba hacia abajo.
Sus labios me besaban cada centímetro de mi piel. Cuando llegaron a mis nalgas ambas se separaron. Sentí como cada una lamía uno de mis cachetes. Después de muchos besos en mi cola, ambas siguieron por mis muslos. Era divino sentirlas recorriendo mis piernas, inclusive llegaron a mis pies y los empezaron a lamer. Se metieron mis dedos en sus bocas, me los chupaban, se sentía riquísimo y súper relajante cuando me metían la lengua entre mis deditos. Uuuufff, ya me habían vuelto a calentar. Lentamente se fueron regresando por donde habían venido hasta volver a llegar a mi colita. No dejaron ni un solo centímetro de mi piel sin besar. Yo tenía las piernas separadas y comencé a sentir cómo una lengua se metía entre mis nalgas. Con las manos me las separaban, fácilmente llegaron a mi culito. Sentía cómo una boca ardiente me besaba mi ojete. Me estremecí toda al sentir ese beso y nuevamente empecé a gemir. Luego las dos lenguas se peleaban por lamerme el culito y éste comenzó a ceder. Se iba abriendo con cada lamida un poquito más, hasta que repentinamente sentí cómo una lengua empezaba a penetrarme. Eso fue lo máximo. Instintivamente levanté mi colita y un profundo gemido salió desde mi garganta. Maria Teresa me ayudó a poner en cuatro, por lo que descubrí que la lengua ardiente dentro de mí era de Adry. María Teresa se metió por debajo de mí y comenzó a lamerme nuevamente mi rajita. Un mar de sensaciones estremecía mi cuerpo y mi clítoris erecto en pie de lucha. Nuevamente las chicas me tenían al borde del orgasmo y esta vez presentía que iba a ser más fuerte. Sentía cómo esas dos lenguas se abrían paso dentro de mí. Me sentía totalmente poseída por ellas. Ya no podía pensar con claridad, estaba como drogada por el placer, comencé a decirles incongruencias que se me escapaban entre gemido y gemido. Les decía que las amaba, que quería ser de ellas para siempre y otras cosas así.
Mis palabras deben haberlas excitado mucho porque me embistieron con más velocidad, Adry tenía toda su lengua dentro de mi ano al igual que María Teresa en mi raja. Sentí cómo ambas chicas empujaban mis paredes internas como para tratar de tocar sus lenguas dentro de mí. Eso fue demasiado para mí y me vine casi instantáneamente. Sentí cómo me corría por ambos lados a la vez y las chicas chupaban todo lo que salía de mí. Yo no paraba de gemir como loca, el orgasmo fue tremendo. Poco a poco fui perdiendo las fuerzas hasta caer casi inconsciente sobre María Teresa. Ella salió debajo de mí ayudada por Adry ya que yo prácticamente no me podía mover. Oía cómo se besaban y gemían detrás de mí, pero yo no tenía fuerza para voltear. Al rato pude darme vuelta y las vi a mis pies. Se estaban haciendo un 69 de película. Estaban acostadas de lado y ambas se abrazaban con los brazos y las piernas. Me volví a excitar con sólo verlas. Con sus bocas devoraban la conchita de la otra. Lo hacían con una pasión y locura que me hechizó. Unos segundos después comenzaron a convulsionar ambas. Se corrieron casi al mismo tiempo. Cuando se separaron ambas me sonrieron al ver cómo las miraba.
- Uds. sí que son un par de putas, ¿por qué no me esperaron? -les dije mientras me acariciaba mi rajita.
- Pero Sandra, sólo queríamos dejar que te recuperaras un poco antes de seguir, -me dijo María Teresa mientras se reía- ven para que sigamos todas -y se abrió de piernas para mostrarme su cuevita.
Yo entendí en seguida lo que quería y me fui hacia ella. Comencé a acariciarle y besarle las piernas y rápidamente llegué a su cueva. Adry se acomodó detrás de mí y buscó con su cara mi rajita. Nos acomodamos en forma de triángulo y María Teresa por su parte buscó la conchita de Adry. Ahí comenzamos a chuparnos al mismo tiempo. Era genial. Mientras nos lamíamos como locas, casi al unísono comenzamos a meternos dedos en los culos. Estábamos como en una cadena y todas podíamos sentir los espasmos de las otras dos. Yo metí toda mi lengua en la concha de María Teresa y le daba con dos dedos por el culo. Ella movía sus caderas y chillaba muy duro. Yo seguía dándole más y más hasta que le metí un tercer dedo. Sus caderas se estremecían cada vez más. Mientras Adry a mí me daba con todo. Me metía y me sacaba los dedos de mi culo con mucha facilidad y una vez a dentro me los movía circularmente. Toda su lengua estaba dentro de mi vagina y sentía cómo me chupaba muy fuerte. Al rato cambió sus dedos y me los metió en mi concha y su lengua la metió en mi culo. Fue riquísimo sentir cómo su lengua empapada con mis flujos se deslizaba totalmente dentro de mi ano. Yo hice lo mismo con María Teresa. Metí mi lengua en su culo y la empujé lo más adentro que pude mientras le metía cuatro dedos en su rajita. Creo que todas nos hacíamos lo mismo y era divino, algo sublime. Cada una reaccionaba instintivamente a lo que la otra le hacía. Y en ese momento comenzaron a llegar los orgasmos. Fue algo casi instantáneo para las tres. Todas nos estremecíamos y revolcándonos como locas, parecía que el orgasmo de una se le pasaba a la otra, fue increíble. Así duramos largo rato cada una recibiendo en su boca los flujos de la otra.
Cuando nos fuimos separando lentamente yo realmente no podía más, estaba exhausta. Tenía todo el cuerpo adolorido y mi conchita y mi culo los tenía hinchados al igual que mis senos. Sin embargo mis amigas comenzaron nuevamente a besarse y acariciarse. Cuando me percaté que empezaban otra vez les pedí que por favor nos fuéramos ya para la casa, que estaba muy cansada y no podía más, pero ellas no me hicieron caso. -Ya verás como hacemos que te regresen las fuerzas- me dijo Adry cuando comenzó a chuparle los senos a María Teresa. Pensé que debía hacer algo, o si no estas ninfómanas me iban a matar esa noche en la playa. Ya casi eran las 5:00 a.m. del lunes cuando nos fuimos a dormir. Nos acostamos desnudas y rápidamente nos quedamos dormidas abrazadas. Dormimos casi todo el día. Aquella cama era todo un enredo de piernas, brazos y cabellos. Lamentablemente teníamos que regresar a Buenaventura. Sin embargo, volvimos a tener otros encuentros, aunque cada vez se hicieron más esporádicos. Siempre estuvimos juntas aunque yo no deje de frecuentar a mis amigos porque tengo claro que soy doble pedal. Los rumores de que yo estaba saliendo con María Teresa le llegaron a mi madre en Cali porque yo prácticamente vivía todo el tiempo en el apartamento de ella y dejé de viajar los fines de semana a verlos, pero eso a mi no me importó porque para mi es claro que mi felicidad es primero; lo demás me vale.