Todo por un pene
Enviado por achorro en 11-febrero-2008
Hola a todos, mi nombre es Eva y quiero confesarles lo que hice hace ya un tiempo, para ser más precisos en mi adolescencia:
Actualmente tengo 32 años pero lo que les voy a contar ocurrió cuando tenía tan solo 16 años. Ya saben, me encontraba en una de las etapas más difíciles de la vida, sobre todo para nosotras las mujeres. Esa etapa en donde se realiza la transición de niña a mujer, donde los cambios en nuestros cuerpos son radicales. En donde nos damos cuenta que ya somos fértiles al comenzar a menstruar. Pero sobre todo, la adolescencia es una época en que eres irresponsable. Yo lo he sido siempre. Durante la adolescencia haces cosas de una manera ingenua, cosas que cuando eres mayor ya no te atreves de ninguna manera a volver a hacerlas. En mi caso, tengo un hermano un año menor que yo y es con el con quien termine resbalando.
Yo en esa época, me masturbaba constantemente. Ya saben me encerraba en mi cuarto y después de cerciorarme que el seguro estaba puesto me echaba en la cama a jugar con mi cuerpo. Me tocaba los senos, me acariciaba el clítoris. Incluso metía un dedo en mi vagina hasta llegar a experimentar sensaciones indescriptibles. Fue así como tuve mis primeros orgasmos.
En la escuela, a mi edad, el tema de conversación de moda entre las chicas era la masturbación y la primera relación sexual, en fin todo lo referente al sexo estaba siempre en las pláticas.
A mí en lo especial, todo esto del sexo me tenía muy intrigada. Varias de mis amigas ya habían tenido su primera relación sexual y yo aunque ya había tenido varios novios nunca quise que fueran más haya de caricias y besos apasionados pues aunque ya tenía muchas ganas de experimentar el sexo no quería que fuese con cualquier tipo.
Para describir mi físico en aquel entonces empezaré diciendo que soy una chica ni alta ni chaparra, mido 1.62 mts (promedio de estatura de la mujer en mi país). Así que en lo que respecta a estatura estoy en lo promedio. Soy morena clara, tengo el pelo lacio y largo hasta la mitad de la espalda. Soy de caderas anchas y poseo muy buenas nalgas. Siempre mi orgullo lo fueron mis nalgas y mis pechos que aunque no eran enormes no tenía porque quejarme.
Mi hermano Carlos era un muchacho que siempre aparentó mucho más edad de la que tenía. Era bastante alto, moreno, de complexión fuerte y con unas piernas bastante grandes debido a los entrenamientos de fútbol a los que desde chico asistió. Entre mis amigas era bastante popular y ya varias de ellas me habían pedido que las pusiera palanca con mi hermano.
No se si sea por haber visto siempre a mi hermano como lo máximo que mi prototipo de hombre siempre fue de la mano con lo que era mi hermano tanto en físico como en forma de ser. Siempre soñaba con encontrar a un hombre parecido a mi hermano con el que en un futuro aseguraba me iba a casar. Bueno hasta el momento no lo había encontrado y para serles sincera nunca había pensado en mi hermano de una forma distinta, por lo menos hasta que un domingo, mis padres asistieron a misa temprano. Mi hermano y yo al no ser muy simpatizantes con esa idea nos quedamos en casa a descansar de más.
Siempre que mis padres se iban a misa, mi hermano y yo nos íbamos a la sala a recostarnos en los sillones y ver televisión.
Ese día mi hermano vestía un short de su equipo favorito y una playera de tirantes con la que dejaba ver parte de sus hombros y pecho bastante tonificados por el ejercicio. Yo como siempre estaba embobada con mi hermano y así sin que el se diera cuenta fingía ver la televisión siendo que en realidad lo que hacía era mirarle el cuerpo a mi hermano.
Me encantaban sus piernas, grandes y gruesas. En una de esas al estar mirándolo pude ver como de su entre pierna sobresalía un bulto que comenzaba a crecer. Espantada mire a mi hermano y me percate que miraba fijamente a la televisión, en el programa mostraban a una chica en minifalda bailando atrevidamente. Sentí envidia de la bailarina y a la vez un poco celosa por estarle robando la atención a mi hermano de esa forma. Mi hermano sin decir nada se levantó del sillón y se retiro. Acto seguido se escucho como la puerta del baño se abría.
-Seguramente se la fue a jalar.- pensé y de inmediato en mi mente comencé a imaginar a mi hermano entrando al baño y jalando su enorme pene. Sin querer mis pezones comenzaron a ponerse duros y en mi vagina comencé a sentir un cosquilleo muy rico. Al ver que estaba sola en la sala cerré mis ojos y después de meter mi mano debajo de mi short, comencé a pasear un dedo por mi conchita que estaba bastante mojadita.
Eva: Hmm aahhh
Comencé a gemir mientras mi dedo jugueteaba en la entrada de mi conchita y me imaginaba como mi hermano estaría jalando su pene en el baño. En ese momento me olvide de todos los tabúes y decidí entregarme al placer. Estaba disfrutando de lo lindo cuando en eso el ruido de la puerta del baño hizo que regresara de mi fantasía. De inmediato saque mi mano y me acomode en el sillón.
Carlos regreso y se volvió a sentar en el sillón esta vez con su bulto totalmente desvanecido. Por lo visto ya se había sacado las ganas en el baño. Al voltear a verme me miro con cara de extrañado y me dijo:
Carlos: Y ahora tu? Que te traes?
Eva: Como?
Carlos: Mírate nada más, estas echa un tomate de lo roja que estas.
Apenada le dije lo primero que se me ocurrió.
Eva: Lo que pasa es que hace un calor endemoniado.
Mi hermano me miro de nuevo y poniéndose de pie se dirigió hacia donde yo estaba sentada. Al estar enfrente de mi me miro nuevamente y puso una de sus manos en mi frente.
Carlos: Te sientes bien Eva?
Eva: Si, porque lo dices?
Carlos: Lo que pasa es que estas sudando niña. La verdad, no siento yo que haga tanto calor como para que estés así. Segura que te sientes bien? No estarás enferma?
Eva: Que voy andar estando enferma. Todo lo que necesito es un buen baño.
Retirándole su mano de mi frente me puse de pie y me fui directo a la ducha. A lo lejos pude oír como mi hermano me decía:
Carlos: Pues si tú lo dices, un favor Eva, cuando entres en la ducha quita el cerrojo. Necesito entrar a peinarme antes de ir a una cita que tengo.
Eva: Esta bien Carlos, en cuanto este en la ducha te pego un grito para que vengas a peinarte.
Entre en el baño y después de quitarme torpemente la ropa (estaba que me quemaba de excitación), la deje encima de la tapa del excusado y fue aquí cuando se me ocurrió una idea. Puse mi ropa de tal forma que entre el short y la playera quedara a la vista mi tanga. Esto con la intención de que mi hermano la viera cuando entrara. Estaba curiosa por saber y a la vez quería ver si mi hermano tenía reacción alguna a esto. Me metí en la ducha y fue entonces cuando le grite a Carlos que podía ingresar.
Eva: Ya puedes pasar Carlos
No obtuve contestación alguna pero segundos después la puerta del baño se abrió y me dijo:
Carlos: Soy yo hermanita, gracias por dejarme entrar.
Eva: No hay de que Carlos.
La ducha tenía una cortina por donde se podía ver la silueta tanto de la persona que estaba en la ducha como de la que estaba afuera. Fue así como me puse atenta a los movimientos de mi hermano. Al parecer todo marchaba con normalidad, mi hermano se veía en el espejo y sus movimientos de brazos me dejaban saber que se estaba peinando. Tiempo después me dijo:
Carlos: Voy a orinar Eva no se te ocurra mirar.
Eva: Carlos que te hace pensar que voy a querer ver como orinas?
Me hice la inocente pues la verdad es que estaba que me moría de ganas por verle el pene a mi hermano.
Carlos: Bueno yo solo digo Eva no te enojes.
Para orinar, mi hermano primero tendría que levantar la tapa del excusado y por consecuencia debía retirar mi ropa de ahí. Claramente pude ver a través de la cortina como mi hermano retiraba mi ropa para cambiarla de lugar. Al hacerlo sus movimientos cesaron y después de unos segundos mi hermano me dijo:
Carlos: Que tanto vas a tardar en el baño?
Eva: No lo se. Porque?
Carlos: Nada más preguntaba, quería ver si me daba tiempo de hacer afeitarme también.
Afeitarse? Pero si ni siquiera le había crecido la barba bien. Al parecer estaba pasando todo lo que yo quería.
Eva: Aféitate Carlos, el agua esta deliciosa. Seguramente tardaré un buen rato. Tomate el tiempo que quieras.
Carlos: Esta bien Eva, voy a mi cuarto por mi rastrillo y regreso enseguida.
Por la cortina pude ver como bajo la tapa del excusado sin haber orinado y volvió a colocar algo encima. Salió del baño y por lo siguientes diez minutos no supe nada más de el.
Extrañada decidí asomarme por la cortina para ver que era lo que había pasado. Al hacerlo vi que la puerta del baño estaba emparejada, la tapa del excusado abajo y mi ropa encima pero revuelta echa bolita. Sin cerrar la llave de la regadera salí desnuda hasta tomar la ropa y desenrollarla. Fue aquí cuando vi que faltaba mi tanga. Oí como mi hermano se acercaba nuevamente al baño y de prisa deje la ropa nuevamente en el excusado y me metí a la regadera cerrando nuevamente la cortina.
Al entrar mi hermano me dijo:
Carlos: No encontré por ninguna parte mi rastrillo. Al parecer lo he perdido, ni hablar tendré que comprar otro. Nos vemos al rato hermanita.
Eva: Nos vemos Carlos.
Salió del baño y de inmediato cerré la llave de la regadera y me envolví en la toalla para salir. Note como mi ropa había vuelto a ser acomodada y esta vez no faltaba nada, sin embargo mi tanga se encontraba mucho más mojada de lo que la había dejado.
Mi tanga estaba manchada y aún le chorreaba un líquido blanco bastante pegajoso. La lleve hasta mi nariz y olía muy fuerte. Me di cuenta de que eso ya no era mío sino de mi hermano. Era su semen. Lógicamente durante mi ducha mi hermano se había llevado mi tanga y se había masturbado encima de ella. Lejos de causarme molestia sentí bonito. Al menos sabía que yo también le provocaba deseo a mi hermano y no le era nada indiferente.
Yo no me iba a quedar atrás. No, no, no aunque ustedes no lo crean, las mujeres también fantaseamos igual que los hombres, claro que con la diferencia de que no contamos todas las cosas.
En cuanto vi que mi hermano se iba de la casa y mis padres aún no llegaban (seguramente habían pasado al mandado como siempre), fui al cuarto de mi hermano directito al cesto de su ropa sucia y saqué uno de sus calzoncillos. Me los llevé a mi cuarto y me quite la toalla quedando totalmente desnuda, me acosté con ellos, me los puse, los apreté contra mi vagina. Los pasee por todo mi cuerpo mientras me masturbaba sintiendo riquísimo. Al terminar los puse de vuelta de donde los había tomado y de ahí cada vez que podía entraba en su cuarto y le robaba por un rato sus calzoncillos. Incluso me masturbaba desnuda en su cama cuando sabía que tardaría en regresar y no había nadie en casa.
Llena de deseo y vuelta loca decidí que mi hermano debía ser el primero en follarme. Quería ser suya, aunque fuese por una sola noche. Comenzó a rondar por mi cabeza seducir a mi propio hermano y sabía que no me sería nada difícil conseguirlo. El juego de seducción comenzó y yo vestía cada vez más atrevida en casa, sobre todo cuando estábamos solos el y yo. Varias veces lo pesque observando mis tetas o mi culo cuando el pensaba que yo no me daba cuenta.
La oportunidad se presentó un día en que fuimos toda la familia a un balneario donde se podía acampar. Al llegar el balneario estaba bastante solo y aunque mi hermano no había querido llevar su traje de baño, no me fue nada difícil convencerle de que se la pasara todo el rato conmigo con la excusa de que me cuidara.
Ese día yo vestía un bikini bastante atrevido, sobre todo en la parte de abajo pues tenía un hilo dental que se me metía por la raja del culo. De esta forma al darle la espalda a mi hermano dejaba mis nalgas completamente a su visión. Por su puesto que eso provocó en mi hermano la reacción que yo esperaba, su polla pronto comenzó a abultarse en sus pantalones y sus intentos para que mis padres no se dieran cuenta de su enorme erección eran cada vez mayores.
Mi padre era bastante indiferente con nosotros, si bien de vez en cuando nos echaba un ojo para ver si estábamos bien no se la pasaba vigilándonos todo el tiempo como lo hacía mi madre. Afortunadamente mi madre tenía un sueño pesado, sobre todo cuando se tomaba varias copas, después de andar nadando un buen rato con Carlos cuidándome, decidimos tomarnos unas copitas en familia.
Desde la tarde hasta la noche estuvimos brindando por su puesto que mi padre que era el encargado de servírnoslas tanto a mi como a mi hermano, nos las daba bastante ligeras, no así a mi madre que se las servía bastante cargadas. Durante la estancia en familia yo no pude dejar de mandarle miradas provocativas a mi hermano que no pasaron desapercibidas para él.
Tiempo más tarde mi hermano se fue a cambiar la ropa para ponerse su short con el que acostumbra a dormir. Cuando volvió con nosotros, pude ver a través de su short como su mástil estaba completamente tieso, el bulto era enorme y gordísimo, más de lo que yo hubiera podido imaginar, la sola visión de eso, me mojó hasta los muslos, se sentó enfrente de mí, de esta forma mis padres no podían verle la entre pierna, solamente yo que no podía quitarle los ojos de encima a su enorme pene y me mordía los labios de las ganas.
Al parecer mi hermano sabía como ponerme cachonda y se estaba desquitando de las miradas de lujuria que hasta hace poco le mandaba con la intención de calentarlo.
A media noche mi madre ya estaba bastante servida y con muchísimo sueño por lo que mi padre nos dijo que era hora de dormir. A lado de la piscina habíamos armado dos casas de campaña. Una en la que dormirían mis padres y la otra en la que dormiríamos nosotros dos. Mi hermano y yo a sabiendas de lo que podía ocurrir esa noche nos fuimos a dormir juntos. Después de estar un buen rato acostados charlando al fin me decidí a todo. Sin decirle nada me saqué la parte de arriba del bikini dejando mis grande tetas a su vista. Mi hermano sonrió y se bajo su short dejando su terrible palo completamente tieso delante de mis ojos, y comenzó a hacerse una paja. Por dios, era enorme. Su cabeza estaba ancha y gorda, morena y con las venas a punto de reventarle.
Me coloqué de rodillas delante de él, saqué su mano y comencé a meneársela yo, sin quitar mis ojos de los suyos. Claramente sabía lo que tenía que hacer con un pedazo de pene como el suyo. Me apetecía como una loca chupársela, así que sin pensarlo dos veces baje mi boca hasta su pene y después de abrir mi boca lo más que pude comencé a mamar ese maravilloso manjar.
Tenía que cogerla con las dos manos para poder abarcarla por completo, y solo conseguía meter en mi boca su capullo, le abría las piernas y pasaba mi lengua por sus grandes bolas que le colgaban.
Carlos se aguantaba las tremendas ganas de gemir como loco por miedo a que mis padres se despertasen. Pronto, ya me cogía por los pelos, forzando él mismo mis movimientos, mandando su verga hasta el tope de mi garganta.
Sin poder aguantar más Carlos anunció su venida:
Carlos: Me corro hermanita me corroo…
Seguramente Carlos lo había dicho con la idea de que yo me apartara y recibiera su leche en mi cara o en mis tetas, pero yo era una glotona. Mi propio hermano se iba a correr, no iba a desaprovechar esa oportunidad, quería probar el sabor de su leche, el sabor de mi hermano. Lo que nunca supuse fue la cantidad que soltó, los chorros llegaban hasta mi garganta, y no fue uno ni dos, fueron más de 5 chorros de caliente y abundante leche los que me hicieron tragar varias veces aguantando la respiración, podía sentir entre mis dedos como su polla se tensaba para soltar cada chorro. Yo por mi parte no dejé de chupar hasta dejarla completamente limpia, y lo que me sorprendió fue que con el tiempo para nada había bajado la dureza ni el tamaño, mientras se la chupaba me había Carlos con su mano me había hecho a un lado el bañador y me estado pajeando, por lo que me moría de ganas de enterrar ese mástil dentro de mi coño.
Me levanté del suelo, lo tumbe de espaldas y coloqué mis pies a cada lado de sus muslos, y apartando mi bañador con una de mis manos, con la otro tomé su polla para colocarla en la entrada de mi cueva y comenzar a sentarme encima suyo. Su pene estaba tan duro que no hacía falta guiarlo, estaba tiesa como un palo, y era tan gorda que abarcaba completamente mi cavidad interior, Carlos se había vuelto loco con mis tetas, las chupaba como si se le fuera la vida en ello, mordía mis pezones llegando incluso a hacerme daño, él estaba loco con mis tetas y yo estaba loca con su polla, estaba completamente lubricada, pero la sensación de algo tan gordo dentro era sensacional, nunca antes había sentido nada parecido, por ser mi primer hombre y por lo grande de su polla me costó trabajo conseguir que su polla entrara por completo, pero merecía la pena sentir como sus huevos topaban con la entrada de mi culo, y sobre todo sentir sus manos apretando mis nalgas así que aguantando todo el dolor me deje caer para que hundiera hasta mi interior.
Eva: Aaaaahhhhh!!! Amorrrr!! Hermanito!! Oohhh
Carlos: Aahhhh Eva!!! Estas deliciosa!!!
Tenía todo lo que una mujer siempre ha deseado. Estaba siendo ensartada por un hombre muy bien dotado que sabía mover la polla de una manera exquisito. Además añádanle que este hombre era mi propio hermano!! Hmmm.
No se cuanto tiempo estuve saltando literalmente sobre él. Lo que si se es que fue el suficiente tiempo para correrme varias veces. Carlos comenzaba a moverse con fuerza debajo mío, buscaba la manera de poder embestirme más fuerte, me volvió a decir que se corría y como pude le dije que no se preocupara que tomaría anticonceptivos al día siguiente, me aplastó contra su pecho, y de esa manera aunque no llegaba hasta el fondo comenzó unos movimientos rápidos que me llevaron de nuevo a correrme al mismo tiempo que lo hacía él.
Los dos nos quedamos quietos recuperando la respiración, podía sentir como su pene palpitaba e iba perdiendo su dureza dentro de mi coño, se dedicó a acariciar mis costados, tenía mis tetas rojas de tanto chupármelas, y mis pezones adoloridos, me levanté de encima suyo, mi cabeza no dejaba de dar vueltas, mire a Carlos y había caído rendido en un profundo sueño, en su entre pierna pude ver el pene más bonito que había visto en mi vida. Me agache y le di un beso en la cabeza del pene, me recosté a un lado suyo y en eso abrieron la tienda de manera brusca. Como reflejo tape con mis manos mis pechos. Llena de miedo mire y era mi padre. Lleno de seriedad me dijo:
necesito hablar contigo sal…
Me coloque la parte de arriba del bañador y dejando a Carlos dormido salí de la casa de campaña.
Mi padre me hizo la seña de que lo siguiera, caminaba bastante de prisa por lo que tuve que correr para alcanzarlo. No sabía a donde íbamos, estaba bastante oscuro y no había gente a nuestro alrededor. Llegamos hasta el estacionamiento del balneario donde habíamos dejado la camioneta. Estaba todo silencioso y ninguna persona alrededor, si acaso dos carros más pero vacíos. Solo se escucho el ruido de la alarma de la camioneta. Mi padre en eso volteo hacia mí y me dijo:
-Entra en la camioneta.
Llena de miedo y curiosidad me dirigí hacia el asiento del copiloto. Fue ahí cuando mi padre con su voz firme e imperativa me dijo:
-Ahí no, en la parte de atrás. Rápido!
Entre en la camioneta y en seguida mía entro mi padre. Estando los dos adentro me tomo de un brazo con fuerza y después de jalarme hacia el me pego un enorme beso en la boca. Sentí su lengua bien adentro de mi boca. Intente quitármelo de encima pero me fue imposible, era demasiado fuerte para mí.
Me manoseo las tetas y las nalgas. Me saco el bikini del todo y dejándome desnuda comenzó a chuparme las tetas mientras susurraba:
-Con que querías verga no putita? Hmm que ricas las tienes, ahora entiendo porque tu hermano no se aguanto las ganas…
Acto seguido se saco la ropa y pude ver que ya traía su pene medio duro, se parecía mucho al de mi hermano en lo grande y gordo solo que este tenía más pelo a su alrededor. se colocó delante mía y tiró de mi cabeza haciendo que fuera hasta su verga que estaba medio flácida aun. De inmediato abrí un poco mi boca y el aprovecho para meterme su pene. La polla de mi hermana me había sabido mucho más rica, pero esta me cabía más cantidad dentro de mi boca, y podía sentir las palpitaciones de como se iba tensando con cada chupada.
Después de un rato de estarle chupando la polla a mi padre me tomo de las caderas y me volteó colocándome a cuatro patas sobre el asiento trasero de la camioneta el cual había inclinado más para facilitar sus maniobras.
Mi padre después de empinarme y dejarme con el culo al aire a su completa disposición, con los pulgares abrió la entrada de mi culo, y me sacó de mis pensamientos, sin decirme nada su lengua se clavó dentro de mi culo, no pude evitar soltar un gemido de placer cuando lo hacía.
-Hmmm papiiisss!!
Era la primera vez que me metían algo en mi culo. Mi padre como todo un experto pasaba de mi culo a mi coño, metía los dedos a su antojo, chupaba y mordía mi clítoris, tiraba de mis labios, no era igual que mi hermano, se veía claramente la diferencia en experiencia del uno y del otro. Mi padre parecía disfrutar chupando, quería llegar meter su lengua todo lo profundo que cupiera, sentía como abría la entrada de mi culo y metía su lengua como intentando alcanzar el manjar que estuviera escondido, me sentía mareada, no sabía si me venía un orgasmo detrás de otro, o era uno solo que no terminaba, me daba lo mismo, el placer que me proporcionaba la boca de mi papi y sus manos, me estaban dejando saciada por primera vez en mi vida, refregaba su cara por todo mi sexo, ya lo sentía irritado y comenzaba a doler. Por mi cabeza no pasó que no podría aguantar el dolor, sino que si seguía sería muy doloroso recibir después su polla que la tenía igual de gigante a la de mi hermano, así que le pedí que parara por un momento, a duras penas conseguí que dejara de chupar mi culo, le pedí que se tendiera en el asiento de la camioneta boca arriba. Mi padre me sonrió y lo hizo sin vacilar, su polla aun no estaba todo lo dura, al parecer también aquí se reflejaba la diferencia de edad con mi hermano. Me tumbe sobre ella y comencé a chupársela, bastaron unas cuantas pasadas de mi lengua para que tomara su tamaño y dureza real, al hacerlo pude ver que incluso era un poco más grande que la de mi hermano. Me daba miedo pensar en meterme eso por el culo.
Sin embargo no había marcha atrás, mi padre me tomo de la cintura y me subió encima de él. Me senté a horcajadas sobre él, y de una sola vez su pene desapareció dentro de mi coño, me daba miedo, pero con su boca y sus manos había hecho un buen trabajo, estaba tan lubricada, que la polla de mi padre entraba y salía hasta que sus huevos chocaban con mi coño, sentir mis nalgas chocar contra sus muslos hacía que me diera otro orgasmo. Con sus manos en mi cintura me subía lo más que podía y me dejaba caer, sabía que si seguía me correría de nuevo pero el estaba gozando de esto como nunca, lo notaba en su cara.
Paré de moverme y levanté mi cuerpo, puse los pies sobre el asiento con mucho cuidado a cada lado de su cuerpo y me bajé hasta que su capullo tocó mi cuerpo, le dije que por nada del mundo se fuera a mover me dijo que no me preocupara, apreté su capullo en la entrada de mi culo, y le pedí que tirara de mis nalgas para abrirlas, en cuanto lo hizo desapareció dentro de mi culo, comencé a sacarla y meterla despacio pero en cada metida, me la iba hundiendo más y más, los dos estábamos fijos a como iba entrando su polla en mi culo, de pronto sentí que no podría aguantar más y me la saqué de mi interior, debía respirar hondo para recuperar fuerzas.
Mi padre me dijo que me tendiera de lado en el asiento, quedé del lado izquierdo, la pierna derecha me la dobló y él se colocó sobre mi pierna izquierda, la verdad es que la postura me gustó, podía jugar con mis tetas, estaba descansada, y podría cerrar las piernas impidiendo que las embestidas fueran fuertes, volvió a buscar la entrada de mi culo, estaba decidido a correrse en mi culo, así me lo hizo saber, podía sentir como metía casi hasta la mitad de su polla, con eso le bastaba, aceleraba el ritmo, el placer que me daba era bestial, me iba a correr de un momento a otro, sin poder evitarlo, lo iba dejando que entrara cada vez más adentro de mi, cuanto más sentía en mi interior más placer sentía yo, sus manos abrían con fuerza mi nalga y de pronto sentí como sus huevos golpeaban mis nalgas, la tenía completamente ensartada dentro de mi, lo bestial es que la sacaba casi por completo y la metía con fuerza y eso me daba más placer de lo que había sentido en toda mi vida.
Sin decirme nada bajamos de la camioneta y me puso contra el cofre. Se colocó detrás y volvió a meter su pene en mi culo.
-Estas deliciosa hijita. Aahhhh
-Siiii papito así rómpeme en dos papii!!
Sentí el recorrido completo de su verga dentro de mí, me la mando hasta el fondo del culo sin que nada ni nadie lo detuviera. Fue como si me rompieran de verdad, sentía un dolor en el vientre, pero el placer de sentir su polla entrando y saliendo de mi culo, sentir sus huevos chocando con mi coño, como me tenía sujeta por las caderas y no me dejaba escapar, merecía la pena de todos los dolores del mundo, lo único que no deseaba era que el placer terminara, pero de pronto sentí algo que me quemaba el interior, mi padre se estaba corriendo, no aguanta más y me vine también. Fue la mejor corrida de mi vida, la más intensa, la que me hizo estallar la cabeza, tuve que morder mis labios para que mis gemidos no resonaran en toda el estacionamiento. Al término me beso en la boca hasta que los labios nos dolieron de tanto besarnos, fue como si fuéramos una pareja.
Regresamos a donde estaban las casas de campaña y me dijo:
-Tanto esto como lo de tu hermano quiero que lo tomes como un sueño hija ya que esto no puede ser posible.
-lo se papá, te amo.
Después de un sonoro beso en la boca nos dijimos buenas noches y cada uno entro a su casa de campaña.
A la mañana siguiente todos como si nada, bueno al menos por fuera porque por dentro yo estaba súper feliz. Después de esa ocasión no hemos hecho nada. Actualmente estoy casada con un compañero de la universidad y una que otra vez suelo besar a mi padre y a mi hermano en los labios pero solo eso. Creo que lo que ocurrió en mi juventud con ellos en el pasado quedo y no serviría de nada revivir ese pecado.