Sexo con mi cuñada en el camping
Enviado por achorro en 05-noviembre-2008
Sin más dilaciones, quisiera empezar situando este relato en el horizonte temporal, agosto del 2008, siendo los personajes de la historia: yo mismo, en lo sucesivo Jandro, mi novia, Mavi, y mi cuñada, Rosa, y hermana gemela de Mavi. Los tres tenemos edades comprendidas entre los 25 y los 28 años.
Los amigos de mi novia propusieron realizar una salida de fin de semana a un camping cercano a la costa, para salir del ambiente opresivo de la ciudad, disfrutar del verano y pasar una noche de fiesta en otro ámbito al que estábamos acostumbrados. La propuesta tuvo éxito y Pedro, quien siempre organizaba este tipo de eventos, encontró un camping a unos 100km al norte de la zona en la que residíamos.
Dado que la decisión se tomó de un día para otro, nos encontramos ante la problemática de que sólo quedaba disponible un bungalow de 4 plazas, por lo que, al ser 7, debíamos recurrir a la tienda de campaña.
Afortunadamente, Mavi y yo ya nos habíamos iniciado años atrás en la acampada, con resultados satisfactorios, por lo que decidí llevarme la tienda de 4 plazas, aunque como bien sabéis, en una tienda de 4 caben 3 y no muy sobrados, el cómo nos distribuiríamos sería algo que habría que sortearse durante la tarde-noche del sábado, lo que estaba claro es que, siendo 3 parejas, una esa noche no iba a poder realizar práctica alguna.
Salimos pronto, a las 10 de la mañana estábamos desayunando en un bar unos cafés y cargando los coches con el equipaje, a las 11 horas emprendíamos el viaje en 2 coches, Pedro y Carla con Mavi y yo en el mío, y Rosa con Alberto y Sonia. A las 12:30 ya estábamos en el camping, y a las 13:30 horas ya habíamos montado la tienda y dejado las cosas en el bungalow.
Nos fuimos a comer a un pueblo marinero cercano al camping, dando un paseo por la zona turística, riendo, bromeando y hablando pasamos la tarde. Lo cierto era que ese rato que pasamos todos juntos hizo que nos olvidáramos del día a día, del trabajo, el estrés y creásemos un ambiente distendido. Cuando regresamos al camping, cerca de las 7 de la tarde, mientras íbamos jugando a las cartas, unos se iban duchando.
Mavi fue de las primeras en ducharse, la ducha le había sentado muy bien, tenía su largo pelo moreno mojado y llevaba una camiseta de tirantes azul cielo con unos piratas tejanos ajustados. Rosa se había puesto unos tejanos largos y una camiseta de tirantes morada. Ninguna de las dos tenía grandes pechos pero su cuerpo estilizado les daba un atractivo único y cómo siempre que las veía juntas, el deseo se multiplicaba por dos.
Si te gusta una físicamente, es casi seguro que la otra te atraiga, son gemelas, aunque no llegan a ser dos cromos repetidos. Rosa tenía la cara más delgada y alargada, y vestía más atrevida, Mavi tenía la cara más redonda, y para mí era más guapa, aunque las diferencias, como puede deducirse, eran pequeñas.
Cenamos en el restaurante del camping unas pizzas, yo suelo cuidarme, ir al gimnasio, salir a hacer deporte e intento cuidar la línea, pero un fin de semana es un fin de semana, así que nos pegamos una buena cena y una buena sangría para animar la noche. Después de cenar, entre el calor del mes de agosto y el vino, estábamos deseosos de tomar algo fresco, así que nos fuimos al bungalow, sacamos la mesa del porche y colocamos las sillas en un terreno que había justo enfrente del bungalow en el que cabíamos los siete.
Todavía quedaba por saber quines dormirían en la tienda y quienes en el bungalow, lo que significaba sexo o no. La tienda estaba a unos 20 metros del bungalow por lo que estábamos relativamente cerca los unos de los otros, en eso se había portado bien la recepcionista del camping. Sacamos la bebida, los frutos secos y las cartas y empezamos a jugarnos quien dormiría en la tienda, evidentemente, Rosa sería una, faltaba por decidir quien sería la pareja.
Pedro y Carla fue la primera pareja en ganar al juego al que nos estábamos jugando esa transcendental suerte, por lo que quedamos Alberto y Sonia por un lado, y Mavi y yo por el otro. Cuanto más bebía más ganas me estaban entrando de chingar con Mavi, la verdad, es que llevábamos un par de semanas sin poder hacer nada porque cada uno vivía en casa de sus respectivos padres y esa noche era una buena oportunidad, pero la suerte no estuvo de nuestro lugar y perdimos, dormiríamos los 3 en la tienda.
Pasamos la noche riendo, jugando a las cartas, bebiendo y picando unos frutos secos. Se notaba que estábamos todos bastante contentos y a las 3 de la mañana me estaba cayendo de cansancio. Mavi, con la cara sonrosada del alcohol, estaba muy atractiva pero esa noche no podríamos hacer nada. Las chicas fueron las primeras en acostarse, Mavi y Rosa se metieron en la tienda, los chicos nos quedamos un rato más, estaba que no me aguantaba de pie, era el momento de dejar de beber y acostarme.
Nos dimos las buenas noches e intenté llegar hasta la tienda con la linterna, aunque el alcohol no me permitía pensar con claridad si iba en la dirección adecuada, la verdad es que monté un escándalo para conseguir abrir la cremallera de la tienda y entrar. Estaban las dos tapadas con el saco, aunque no metidas, porque el calor de la noche era bastante sofocante, afortunadamente el colchón inchable, al menos, daba la comodidad suficiente para descansar y dormir unas cuantas horas.
Conseguí quitarme las chanclas pero toda mi cabeza daba vueltas, me tumbé entre ambas porque cada una estaba en una esquina. El alcohol, que las dos estaban tapadas y la noche, me impedían saber quien era cual. Acabé tumbado entre las dos, con el bañador sólo, y tapado con un trozo del saco que Mavi y Rosa habían unido para que actuase a modo de manta. Abría los ojos y todo me daba vueltas, no pensaba con claridad y tenía ganas de chingar.
La profunda respiración de Mavi y Rosa evidenciaban que estaban profundamente dormidas y yo entré en un estado de semiinconsciencia. ¿Derecha o izquierda? ¿Arriba o abajo?
Mi capacidad de razonamiento en esos momentos era nula, me puse en posición fetal y me arrimé y abracé a alguien, estaba bebido, era de noche y no sabía si era Mavi o Rosa, pero pensé que si no me había rehusado, estaba claro que era Mavi. Me arrimé lo más que pude y puse mi brazo sobre ella, que también estaba en posición fetal pero dándome la espalda, me arrimé más para estrecharla contra mí.
La respiración de ambas denotaba que estaban profundamente dormidas, esperaba que Mari se despertara y jugásemos un poco mientras Rosa dormía, pero era Mavi o era Rosa, lo sabría en cuanto se despertara, si no me llevaba una bofetada, era Mavi.
Pegué mi cuerpo lo más que pude al suyo, estaba vestida con una camiseta de tirantes y un pantalón de chándal corto, el pijama. Mi excitación estaba en aumento, mi sexo estaba erecto, me bajé los pantalones lo suficiente para que mi pene saliera del pantalón y me acerqué aún más para que notara mi sexo empalmado apretando su culo. Estaba realmente excitado, hacerlo con Mavi delante de su hermana y sin que se diera cuenta, vaya morbo.
Ya hacía unos minutos que noté que la respiración de ella no era la misma, pensé que estaba despierta, aunque no participaba del juego, la abracé con mi brazo lo más que pude, apretando disimuladamente mi pene a su culo hasta notar como éste se colaba entre lo que su pantalón parecía indicar era la raja del culo. Bajé la mano por su camiseta hasta conseguir meter la mano por debajo de ésta y subí hasta sus tetas recorriendo previamente su ombligo. Sus tetas eran pequeñas pero lo suficientemente grandes para poderlas manosear, moverlas, y acariciarlas.
Ella seguía sin decir o hacer nada, así que pasé al contraataque, estaba claro que no se estaba oponiendo así que quizá la noche no iba a ser tan mala en el aspecto sexual. Bajé la mano de nuevo tras acariciar sus pechos y me dirigí hacia el límite superior del pantalón del chándal, conseguí meter la mano lentamente dirigiéndome hacia su tanga y lo acaricié por encima. La respiración se estaba acelerando, tanto la mía como la de ella, suerte que mi cuñada seguía durmiendo.
Estaba empezando a sudar, el calor, la excitación y el alcohol estaban acelerando mi ritmo cardíaco. Acaricié el tanga con la mano mientras mi pene apretaba su culo, seguí avanzando en el proceso de calentarla al máximo apretando la palma de mi mano contra su sexo, el paso siguiente sería meter la mano bajo el tanga. Mientras movía su tanga con la palma apretándolo contra su sexo, notaba como el tanga se estaba humedeciendo, e incluso abrió ligeramente las piernas para que pudiera tocarla mejor. Le mordisqueé la oreja y le susurré que quería que folláramos.
Mientras mi pecho estaba pegado a su espalda y mi pene a su culo, mi mano entró por un lateral del tanga a su sexo, palpando la humedad del flujo que desprendía su vagina, estaba realmente mojada y excitada, y yo no era menos.
Me abrí paso entre sus cuidados y cortos pelos hasta encontrar la entrada a su vagina, empapé bien empapados dos de mis dedos y los hice subir por su raja, humedeciéndolo todo a su paso hasta llegar a su clítoris, el cual aún estaba seco. Volví a bajar hasta el agujero y mi dedo corazón apretó lo suficiente para entrar en su gruta, noté que ella había dejado de respirar por un momento y cuando lo saqué volvió a respirar agitadamente, aunque con el mayor disimulo posible.
Volví a repetir el mismo paso, volviendo a meter el dedo y humedeciendo su clítoris, notaba que estaba cada vez más excitada, el clítoris estaba en pleno apogeo y su humedad no hacía sino que invitarme a seguir. Volví a meter el dedo e hice unas cuantas repeticiones hasta que lo intenté con dos dedos, momento en el que ella, movió su brazo izquierdo hacia atrás para cogerme le polla que tenía clavada en un trasero.
Mientras yo metía lentamente los dos deditos en su vagina, ella empezó a masturbarme, me estaba poniendo a 100, en ese momento le hubiese hecho de todo pero su hermana, que seguía durmiendo profundamente, nos impedía plena libertad.
Tras haber conseguido meterle los dos dedos varias ocasiones incrementando el ritmo en las últimas, al notar que entraban éstos con mayor facilidad, subí la mano empapada hacia su clítoris, lo humedecí bien humedecido, y empecé a jugar con él, lo apretaba con la palma de mi mano, hacía movimientos de derecha a izquierda con el a distintos ritmos, con los dedos índice y corazón hacía movimientos circulares con el clítoris entre éstos…
Mientras seguía jugando noté un cambio de actitud en ella, soltó mi polla y bajó ligeramente sus pantalones, lo suficiente como para que mi polla tuviese un contacto directo con su culo. Estoy seguro que estaba disfrutando del calor que desprendía mi ardiente y empalmado pene rozando y apretando sus nalgas. Mi glande se metía entre ellas mientras mis dedos seguían moviéndose cada vez más aceleradamente.
Volví a mordisquearle la oreja y el cuello, estábamos empezando a sudar. Volvió a echar su brazo hacia atrás, aún estábamos en posición fetal, y agarró fuertemente mi polla, se la metió entre las nalgas jugando con mi polla entre ellas, mi glande notaba el hilo de su tanga metido entre el culo, no aguantaba más, estaba muriéndome de placer. Mavi hizo paso a mi polla hasta llegar a una zona terriblemente húmeda, apartando el hilo del tanga, tenía el glande empapado, ya no sabía si de líquido preseminal o del propio flujo de la vagina, se echó un poco hacia atrás, apretando aún más su culo contra mi polla, y esta entre muy despacio en su vagina.
Rosa seguía durmiendo, afortunadamente. Los dos, Mavi y yo, estábamos apunto de caramelo, su respiración, aunque silenciosa, se había acelerado desde que mis dedos estaban moviendo su clítoris a una velocidad cada vez mayor y con una presión de los dedos sobre el clítoris que también se había incrementado en los últimos minutos.
Ella empezó a mover su culo para que mi polla entrara hasta el fondo y yo apreté para cumplir su deseo, estuvimos bombeando no mucho más, el morbo y la excitación estaban apunto de alcanzar el clímax. Mientras disfrutaba de cómo mi pene entraba y salía mojado de su vagina, me acordé que tenía una mano todavía sin utilizar, la que estaba pegada al colchón, quizá podía hacer algo con ella. La bajé por su espalda, quería que ella notara como iba recorriendo sus vértebras y llegaba hasta su culo. Lo manoseé torpemente ya que la posición del brazo no era demasiado cómoda, y empecé a pasar los dedos por sus nalgas, acariciándole el ano.
Tenía una mano con un movimiento frenético sobre su clítoris mojado, mi polla estaba penetrándola en el mayor silencio posible y su brazo izquierdo acompasaba los movimientos de mi culo sudado para sincronizar las penetraciones. Ya no aguantaba más, estaba apunto de estallar y quería que ella se corriera igual que yo. Decidí que mi dedo corazón de la mano derecha penetrara su ano, en ese momento dejó de respirar y de apretarme con su mano izquierda el culo.
Conseguí que entrara 2 o 3 cm en su ano y aceleré al máximo los movimientos con la otra mano, empecé a penetrarla más rápido, estaba sudando cada vez más, quería que se corriera pero no que despertara Rosa, en 1 minuto noté como Mavi estiraba el cuello hacia atrás contra mi cabeza, y sus piernas temblaban, estaba alcanzando el clímax, lo que me excitó aún más, y acabé corriéndome en su interior, todo mi semen quedó dentro de ella. Durante el momento del clímax no podía parar de penetrarla, estaba en estado de shock, fue uno de los mejores polvos de mi vida.
Me di la vuelta, me tumbé boca arriba y ella se dio la vuelta para darme un acalorado beso. No tardé en quedarme dormido.
Cuando desperté ya había claridad en la tienda, seguían dormidas. Recién despertado, a parte de tener un fuerte dolor de cabeza, no recordaba bien lo que había pasado la noche anterior, giré la cabeza a mi izquierda y vi durmiendo a Mavi, un momento, ¿Mavi? ¿En la izquierda? No podía ser, giré la cabeza hacia la derecha, Rosa estaba durmiendo, no me lo podía creer, había follado con mi cuñada pensando que era Mavi, y lo que era aún más asombroso, Rosa me había correspondido.
Lo que pasó a partir de entonces, será historia de otro relato.